Hoy pasé por La Troncal, el hogar de niñas embarazadas, en la visita que suelo hacer tres veces por semana, y me encontré con que ya estaban empezando el colegio.
Hay niñas que con la misma edad van a cursos bien diferentes, depende, claro, de la familia de la que vienen, de su entorno, de la educacion recibida.
Algunas me preguntan si España está en Colombia, mientras que otras están bastante más avanzadas en materia de geografía.
Ayer una, descaradamente, afirmó con plena convicción que el presidente español se llama nada menos que Bill Clinton....(Dios nos libre !!)
El caso, es que por estar embarazadas no las admiten en cualquier colegio, ha costado Dios y ayuda que las acepten en éste, pero eso sí, han de ir al turno de tarde o al de noche. Las que tienen bebés van al de la tarde, mientras, el resto los cuida hasta que vuelven y entonces, a las siete, es cuando ingresa el resto. Ya ha caído a esa hora la noche en Cartagena así que han de ir acompañadas y yo tuve el placer de ser quien las llevara en su primer día - noche de clase.
En broma les dije, que no quiero ni pensar cómo irán a la discoteca, porque iban preciosas ellas, con sus blusas de colores, su pelo recogido, la cara ligeramente pintada.... Sólo salir del hogar ya es para ellas un acontecimiento, así que, aunque sea para ir al colegio, se arreglan como si del sábado noche se tratara. Y van felices.
No ayuda mucho esta sociedad que obliga a las niñas a ocultarse en la oscuridad nocturna para no mostrar esas panzas al prójimo. La gente se compadece de ellas, pero no las quieren en el colegio, para no dar mal ejemplo al resto de los niños.
Maléficamente se me pasa por la cabeza el deseo de que el presidente de la asociación de padres, se vea un día enfrentado a esa misma realidad, al fin y al cabo, la adolescencia no entiende de clases ni de dinero, la adolescencia son hormonas en revolución y lo que le pasa a estas niñas le puede pasar a cualquiera....
martes, 12 de febrero de 2008
CASA Y BARRIO DE DAISY (BARRIO KENNEDY)


Aunque el suelo es de baldosa, las paredes son maderas que ellas mismas han conseguido y clavado una a una. El techo ondulado con alguna que otra gotera....
Dos fuentes de ingresos para la familia, compuesta de tres mujeres con sus respectivos hijos, en total 9 personas: bolsitas de chucherías y un árbol de papaya que parece dar sus frutos con generosidad
lunes, 11 de febrero de 2008
LA NUEVA VIDA DE DAISY
Sólo hoy he sido capaz de confesaros que Dulce no consiguió sobrevivir.
Estuve en el tanatorio, y en el entierro, y ahora ando buscando quien me pinte una bonita losa donde poner su nombre rodeado de flores de colores, para darle algo de dignidad a su lecho, porque la plata de la familia no alcanzó para tanto, y tan sólo consta su nombre pintado sobre el cemento fresco con una ramita.
Hoy puedo contarlo, porque la curiosidad me llevó a leer una carta que Daisy, la mamá de Dulce, había escrito para una cooperante que estuvo aquí durante el mes de Noviembre y que a través de una amiga, le hizo llegar un juego de sábanas para su bebé.
Invadí la intimidad de ambas, y sé que no estuvo bien, pero gracias a eso ahora os puedo contar que Daisy más o menos, decía algo así como "palante, que hay que seguir viviendo, y aunque Dulce no podrá disfrutar de sus sabanitas, las dos le agradeceremos siempre ese precioso detalle".
Uno de estos días, Daisy vuelve ya a su casa, y hoy acompañé a la asistente social a hacer la visita previa, en la que se comprueban cómo son las condiciones de habitabilidad. Normalmente, esto se hace porque uno vuelve con un bebé, y no siempre es posible que vivan ahí en condiciones mínimamente higiénicas. En ese caso se busca a algún familiar que disfrute de una vivienda algo mejor, y se intenta que sea allí donde las niñas habiten y pernocten.
No es el caso de Daisy que vuelve a casa sin su niñita en brazos, pero aún así la visita se hace.
Pronto cuelgo fotos, para que veáis la casa y el barrio, pero para lo que se ve por aqui, la verdad es que no estaba mal del todo.
Tienen en la parte de atrás un huerto, con plátano, papaya y ñame, y están detrás de un crédito para "vender minutos" (venden llamadas por teléfono a los distintos operadores, aquí es un negocio muy normal, pues casi no hay cabinas y llamar de un operador a otro es costosísimo).
Daisy dormirá en la misma cama con sus dos hermanas, le caerán más que unas gotas de agua sobre la cara cuando lleguen las lluvias en invierno (nuestro verano) allá por Junio, pero no vivirá mal, irá al colegio, y tendrá que comer.
Con todo, Daisy es una niña afortunada.
Y agradecida, porque aún después de lo que ha pasado sigue dandole gracias a Dios.
Estuve en el tanatorio, y en el entierro, y ahora ando buscando quien me pinte una bonita losa donde poner su nombre rodeado de flores de colores, para darle algo de dignidad a su lecho, porque la plata de la familia no alcanzó para tanto, y tan sólo consta su nombre pintado sobre el cemento fresco con una ramita.
Hoy puedo contarlo, porque la curiosidad me llevó a leer una carta que Daisy, la mamá de Dulce, había escrito para una cooperante que estuvo aquí durante el mes de Noviembre y que a través de una amiga, le hizo llegar un juego de sábanas para su bebé.
Invadí la intimidad de ambas, y sé que no estuvo bien, pero gracias a eso ahora os puedo contar que Daisy más o menos, decía algo así como "palante, que hay que seguir viviendo, y aunque Dulce no podrá disfrutar de sus sabanitas, las dos le agradeceremos siempre ese precioso detalle".
Uno de estos días, Daisy vuelve ya a su casa, y hoy acompañé a la asistente social a hacer la visita previa, en la que se comprueban cómo son las condiciones de habitabilidad. Normalmente, esto se hace porque uno vuelve con un bebé, y no siempre es posible que vivan ahí en condiciones mínimamente higiénicas. En ese caso se busca a algún familiar que disfrute de una vivienda algo mejor, y se intenta que sea allí donde las niñas habiten y pernocten.
No es el caso de Daisy que vuelve a casa sin su niñita en brazos, pero aún así la visita se hace.
Pronto cuelgo fotos, para que veáis la casa y el barrio, pero para lo que se ve por aqui, la verdad es que no estaba mal del todo.
Tienen en la parte de atrás un huerto, con plátano, papaya y ñame, y están detrás de un crédito para "vender minutos" (venden llamadas por teléfono a los distintos operadores, aquí es un negocio muy normal, pues casi no hay cabinas y llamar de un operador a otro es costosísimo).
Daisy dormirá en la misma cama con sus dos hermanas, le caerán más que unas gotas de agua sobre la cara cuando lleguen las lluvias en invierno (nuestro verano) allá por Junio, pero no vivirá mal, irá al colegio, y tendrá que comer.
Con todo, Daisy es una niña afortunada.
Y agradecida, porque aún después de lo que ha pasado sigue dandole gracias a Dios.
viernes, 8 de febrero de 2008
FOTOS DE DEIVIS EMBERRACADO...
Deivis lleva 2 días sin venir, parece que está malito pero pensamos que más bien su mamá se siente mal al dejarlo aquí pues estuvo llorando los tres días que vino. Tal vez la responsable de las guarderías, Marioly, encuentre un rato para ir a visitar la casa de ellos y ver exactamente cuál es el problema.... La mamá tiene cierto retraso mental, y quizá por eso en el caso de Deivis es todavía más conveniente que pueda venir a la guardería . Veremos de qué me puedo enterar y si se puede hacer algo por él además de comprarle los dodotis de repuesto...
jueves, 7 de febrero de 2008
DEIVIS 2
Conseguí que cambiara el gesto....ahora sólo llora y lleva 3 días prácticamente sin comer. Intento estar a la puerta de la guardería para hablar con la mamá pero nunca doy con ella....Llora con rabia, y dando saltitos, no sé de dónde sacará las fuerzas, entre lo flaco que es y lo poco que come.... La mamá se olvida siempre de traer su paño - dodotis - de respuesto, y yo suelo bajárselo a la seño por las mañanas, pues presiento que se le ha olvidado una vez más. Mejor dicho, presiento que no debe haber mucha plata para dodotis en su casa .... Hoy no vino, al menos no a la hora... Que Deivis pueda quedarse aquí es importante por muchas razones, entre otras, para que su madre pueda capacitarse y trabajar, pues si tiene que cuidar de él son otras dos bocas improductivas que alimentar.... pero él no lo lleva muy bien de momento. Espero que su mamá no haya decidido dejar de traerlo y dejar, por tanto, de formarse, de estudiar, y de ganar algo de platica aunque no alcance para mucho más que para dodotis.
domingo, 3 de febrero de 2008
DEIVIS
Como a tantos niños de la zona, a Deivis le pusieron un nombre gringo, que parece que les suena "más chévere", pero eso sí, por respeto a la lengua materna, uno los escribe como suenan, o mejor dicho, como lo oyen, de tal manera que hablamos de Deivis, de Estiguan, de Yeni...
Conocí a Deivis el viernes pasado. Era el primer día de curso y abrieron la guardería a eso de las ocho.
Los que vienen son niños - pelaítos - de zonas bien pobres, pero van todos aseados y de uniformito, así que a simple vista uno no nota su origen.
Me cuenta Rosario, la directora de ctuar por Bolívar, que cuando inaguraron las guarderías hace unos años, los niños hacían sus necesidades - poposeaban - en el jard{in, pues ignoraban totalmente para qué servían esas vainas con forma de sillón y hueco en el medio. Ahora ya saben ir, o al menos para qué sirven.
Deivis llegó en su primer día sin uniforme y no alcancé a ver quién era su mamá, cuando llegué estaba con el resto de niñitos, pero con una actitud distinta.
Unos lloraban como berracos, otros jugaban felices con unos globos de colores repartidos para la ocasión, pero él estaba ahí de pie, como dicen acá, paradito, con gesto triste, pero sin llorar.
Deivis se deja aupar, besar, abrazar, y no se inmuta. No opone resistencia y obedece sin dudar cuando la profesora lo manda sentar. Su gesto no cambia.
Tres horas despuúes bajo a ver cómo le está yendo la jornada.
El resto de niños está bailando en círculo al son de una canción que la tutora canta micrófono en mano. El está sentadito con la mirada perdida y su gesto sin sin haber cambiado.
Lo agarro y lo pongo con el resto y él obedece una vez más, sin resistencia pero con desgana, se une al resto, los coge de la mano..... y su gesto sigue sin cambiar.
Comió sin ayuda de nadie, con una enorme cuchara, todo lo que había en el plato, bien despacito, después lo perdí de vista y más tarde lo fue a buscar su mamá.
Por su forma de comportarse, obediente y sumisa, se diría que "el pelao" es un niño de 4 o 5 años. Lo sorprendente es que tiene dos. Tres a lo sumo.
Era su primer día de guardería y no soltó ni media lágrima, ni esbozó un amago de sonrisa.
Me pregunto qué tremenda historia va cargando este niño, que a tan tierna edad parece que ni sienta ni padezca.
No sé cómo lo voy a logar, ni siquiera si podré conseguir mi objetivo, pero tengo tres semanas justitas para sacarle una sonrisa a ese bebé. (se admiten sugerencias....)
Conocí a Deivis el viernes pasado. Era el primer día de curso y abrieron la guardería a eso de las ocho.
Los que vienen son niños - pelaítos - de zonas bien pobres, pero van todos aseados y de uniformito, así que a simple vista uno no nota su origen.
Me cuenta Rosario, la directora de ctuar por Bolívar, que cuando inaguraron las guarderías hace unos años, los niños hacían sus necesidades - poposeaban - en el jard{in, pues ignoraban totalmente para qué servían esas vainas con forma de sillón y hueco en el medio. Ahora ya saben ir, o al menos para qué sirven.
Deivis llegó en su primer día sin uniforme y no alcancé a ver quién era su mamá, cuando llegué estaba con el resto de niñitos, pero con una actitud distinta.
Unos lloraban como berracos, otros jugaban felices con unos globos de colores repartidos para la ocasión, pero él estaba ahí de pie, como dicen acá, paradito, con gesto triste, pero sin llorar.
Deivis se deja aupar, besar, abrazar, y no se inmuta. No opone resistencia y obedece sin dudar cuando la profesora lo manda sentar. Su gesto no cambia.
Tres horas despuúes bajo a ver cómo le está yendo la jornada.
El resto de niños está bailando en círculo al son de una canción que la tutora canta micrófono en mano. El está sentadito con la mirada perdida y su gesto sin sin haber cambiado.
Lo agarro y lo pongo con el resto y él obedece una vez más, sin resistencia pero con desgana, se une al resto, los coge de la mano..... y su gesto sigue sin cambiar.
Comió sin ayuda de nadie, con una enorme cuchara, todo lo que había en el plato, bien despacito, después lo perdí de vista y más tarde lo fue a buscar su mamá.
Por su forma de comportarse, obediente y sumisa, se diría que "el pelao" es un niño de 4 o 5 años. Lo sorprendente es que tiene dos. Tres a lo sumo.
Era su primer día de guardería y no soltó ni media lágrima, ni esbozó un amago de sonrisa.
Me pregunto qué tremenda historia va cargando este niño, que a tan tierna edad parece que ni sienta ni padezca.
No sé cómo lo voy a logar, ni siquiera si podré conseguir mi objetivo, pero tengo tres semanas justitas para sacarle una sonrisa a ese bebé. (se admiten sugerencias....)
viernes, 1 de febrero de 2008
Niñas de la Troncal: excursión a la playa

Ayer jueves por fin nos dieron permiso los del Bienestar Familiar para poder llevarnos a las niñas y a sus bebès a la playa.
Parece mentira, con las playas que hay en Cartagena, ellas apenas las pueden disfrutar, así que lo pasaron - lo pasamos - genial, haciendo un poco el gamberro y tomando el sol.
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